La pata es más calórica y grasa que la pechuga, pero su grasa se considera «saludable». La grasa de la pata contiene más ácidos grasos insaturados.
El pato es rico en hierro, lo que lo convierte en una buena opción para las personas con riesgo de desarrollar anemia.
También contiene vitaminas del grupo B y zinc, que son importantes para el buen funcionamiento del sistema inmunológico.
La pata tiene un sabor rico y pronunciado que se aprecia en la gastronomía, especialmente en la cocina asiática y europea.
Gracias a su alto contenido en grasa, la pata es ideal para asar, ya que la grasa hace que la carne sea especialmente tierna y jugosa.
